MORENA

Red Social Del Movimiento Regeneración Nacional

La Constitución de los Atenienses por el orador Jenofonte

Un poco de historia para mi es de mucha ayuda, la lucha por la autodeterminación, poder y gobierno de los pueblos siempre tendrá 2 bandos, la minoría contra la mayoría. Una lectura fría es la forma más facil de equivocarse. Por eso necesitamos toda la información que dispongamos.

Por Gerardo Ramírez Vidal

1 En cuanto a la constitución de los atenienses, no apruebo que hayan elegido esta forma de gobierno, porque al elegirla decidieron favorecer a los miserables más que a los pudientes. Por esta, entonces, no la apruebo. Pero, puesto que así lo decidieron ellos, voy a exponer qué bien logran mantener su constitución y cumplen con acierto las demás cosas que a los demás griegos les parecen equivocadas.

2 Pues bien, en primer lugar diré esto, que allí los pobres y el pueblo consideran justo que ellos cuenten más que los nobles y los ricos por este motivo, porque el pueblo es el que impulsa las naves y el que otorga el poder a la ciudad: los pilotos, los jefes de remeros, los subcomandantes, los vigías de proa, los constructores de barcos, ellos son quienes otorgan el poder a la ciudad mucho más que los hoplitas (Soldados), los nobles y los pudientes. Entonces, puesto que las cosas están así, les parece justo que todos puedan desempeñar los cargos públicos por medio del actual sorteo y por votación a mano alzada, y que tenga derecho de hablar cualquier ciudadano.

3 Entonces, todos aquellos cargos que dan seguridad cuando se desempeñan bien y son un riesgo para todo el pueblo cuando no se hacen bien, esos cargos el pueblo no tiene ninguna necesidad de ocuparlos: no consideran necesario ocupar por sorteo ni las jefaturas militares ni las jefaturas de caballería. En efecto, el pueblo comprende que se beneficia más al no ejercer estos cargos, sino permitir que los más poderosos los ejerzan. En cambio, todos aquellos cargos remunerados y benéficos para la casa, ésos sí busca el pueblo desempeñarlos.

4 Por otra parte, en cuanto al hecho, del que algunos se asombran, de que por doquier concedan más a los miserables, a los pobres y a los partidarios del pueblo que a los pudientes, en ese hecho muestran que mantienen bien su democracia. En efecto, cuando los pobres, las personas ordinarias y los peores progresan, y cuando se hacen numerosos, amplían su democracia. Pero si los ricos y los pudientes progresaran, los partidarios del pueblo estarían fortaleciendo la parte opuesta a ellos mismos. 5 En todo el mundo la parte mejor es opuesta a la democracia, pues entre los mejores existe el mínimo de desenfreno y de injusticia, y el máximo cuidado por lo útil, pero en el pueblo, la máxima ignorancia, desorden y bajeza; la pobreza, en efecto, los lleva más a las actitudes vergonzosas, así como la falta de educación y la ignorancia que hay en algunos hombres por falta de dinero.

6 Pero se podría decir que sería necesario que ellos no permitieran hablar ni deliberar a todos de modo indiscriminado, sino [sólo] a los hombres más diestros y a los mejores. Pero también en este caso ellos toman las mejores decisiones al permitir hablar también a los miserables. En efecto, si hablaran y deliberaran [sólo] los pudientes, [decidirían] lo que es bueno para sus propios iguales, pero no lo que es bueno para los populares. Pero ahora quienquiera, en virtud de que puede hablar, aun siendo un hombre miserable, toma la palabra y consigue lo que es bueno para él mismo y para sus iguales. 7 se podría decir: “¿Entonces, cómo podría reconocer lo que es bueno para él y para el pueblo un hombre cómo ése?” Ellos saben que la ignorancia, la maldad y la benevolencia de ese hombre son más útiles que la virtud, la sabiduría y la malevolencia del pudiente. 8 Entonces, una ciudad no puede ser la mejor con tales costumbres, pero la democracia sobre todo así puede conservarse. El pueblo, en efecto, no quiere ser esclavo en una ciudad bien gobernada, sino ser libre y tener el mando, y del mal gobierno él poco se preocupa, pues gracias a aquello que tú consideras que no es un buen gobierno el pueblo es fuerte y es libre. 9 Pero si buscas un buen gobierno, verás primero a los más diestros establecer las leyes para ellos; en seguida, que los pudientes obstaculizarán a los miserables y que ellos mismos deliberarán sobre la cosa pública y no permitirán a hombres fuera de juicio deliberar ni hablar ni participar en la asamblea. Así pues, por estas buenas medidas el pueblo caería de inmediato en esclavitud.

10 Por otra parte, en Atenas el desenfreno de los esclavos y de los metecos es muy grande, y no está permitido ahí golpearlos, ni te cederá el paso el esclavo. Por qué existe esa costumbre local te lo explicaré. Si fuera legal que el hombre libre pudiera golpear al esclavo, al meteco o al liberto, a menudo se golpearía a un ateniense al confundirlo con un esclavo, pues ahí el pueblo no está mejor vestido que los esclavos y los metecos, y su aspecto para nada es mejor. 11 Y si a alguno también se asombra de que allí permitan que los esclavos vivan con lujo y que algunos incluso lleven una vida suntuosa, parecería claro que también esto lo llevan a cabo con buen sentido. En efecto, donde hay un poderío naval es necesario, por razones económicas, ser esclavo de los siervos (para que, al cobrar, [él patrón] reciba su parte), y dejarlos en libertad. Y donde son ricos los esclavos, allí ya no resulta útil que mi esclavo tenga temor de ti. En Lacedemonia (Esparta) mi esclavo tenía temor de ti. Pero si tu esclavo tuviera temor de mí, es probable que me entregara su propio dinero para no correr peligros en su persona. 12 Por esto, pues, dimos igualdad de palabra a los esclavos frente a los hombres libres, y a los metecos frente a los ciudadanos, porque la ciudad necesita de los metecos debido a la gran cantidad de actividades artesanales y a la armada. Por esto entonces lógicamente también a los metecos dimos igualdad de palabra.

13 El pueblo ahí ha hecho desaparecer a los gimnastas y a quienes practican la música, considerando que esto no está bien, porque sabe que no le es posible [a él] dedicarse a esas actividades. En cambio, por lo que toca a la preparación de coros teatrales, a la ejercitación de atletas y al equipamiento de trirremes (barcos de guerra), se dan cuenta de que los ricos preparan los coros y el pueblo participa en ellos, de que los ricos se encargan de ejercitar a los atletas y de equipar los trirremes, y el pueblo es empleado en los trirremes y participa en las competencias de atletismo. Así pues, el pueblo cree justo obtener dinero por cantar, correr, danzar y navegar, a fin de que él se beneficie y los ricos se vuelvan más pobres. Y en los tribunales ellos no se preocupan más de la impartición de la justicia que de su propia conveniencia.

14 En cuanto  a los aliados, sin siquiera darse a la mar, fabrican procesos a quienes juzgan conveniente, y manifiestan su odio a los pudientes, pues comprenden que por fuerza quien gobierna es odiado por el gobernado y que, si llegan a dominar los ricos y los poderosos en las ciudades, muy poco tiempo durará el dominio del pueblo de Atenas.

Por estos motivos, entonces, quitan sus derechos a los pudientes, los despojan de sus riquezas, los expulsan y los condenan a muerte, y engrandecen a los miserables. En cambio, los pudientes de Atenas auxilian a los pudientes de las ciudades aliadas, pues comprenden que para ellos es bueno auxiliar siempre a los mejores de esas ciudades. 15 Se podría decir que la fuerza de los atenienses consiste en que los aliados tengan la capacidad de entregar su tributo monetario. Pero a los partidarios del pueblo les parece un bien mayor el que cada uno de los atenienses posea el dinero de los aliados, y que éstos tengan [sólo] lo indispensable para vivir y que trabajen, quedando imposibilitados para conjurar.

16 El pueblo de Atenas parece decidir de modo equivocado también por el hecho de que obliga a los aliados a embarcarse hacia Atenas para enfrentar juicios. Pero ellos, piensan, al contrario, en cuántos bienes el pueblo de Atenas obtiene con esa decisión. En primer lugar, reciben su salario durante el año, gracias a los depósitos en el Pritaneo. (Sede del Poder Ejecutivo y Granero de la Ciudad); en seguida, administran las ciudades aliadas permaneciendo en casa, sin leva de naves, y, así, auxilian a los partidarios del pueblo y arruinan a los contrarios en los tribunales. En cambio, si cada cual tuviera los juicios en casa, por su odio contra los atenienses, arruinarían a aquellos de sus conciudadanos que fueran los más amigos del pueblo de Atenas. 17 Además de lo anterior, el pueblo de Atenas obtiene los siguientes beneficios, gracias a que los juicios de los aliados se realizan en Atenas. En primer lugar, se incrementa el impuesto del uno por ciento que en beneficio de la ciudad se cobra en El Pireo (Puerto de Atenas); en seguida, si alguien tiene una casa de alquiler, saca un mayor beneficio, e igualmente, si alguien tiene un carruaje o un esclavo, obtiene una remuneración, y también los heraldos se benefician más, gracias a la llegada de los aliados. 18 Además de esto, si los aliados no llegaran por pleitos judiciales, respetarían sólo a los atenienses que se hacen a la mar y a los jefes del ejército, a los comandantes de trirremes y a [los] embajadores. Pero ahora cada uno de los aliados se ve obligado a adular al pueblo de Atenas, pues se da cuenta de que, al llegar a Atenas, necesariamente es castigado u obtiene justicia no ante unos cuantos sino ante el pueblo, que es sin discusión la ley en Atenas, y se ve en la necesidad de suplicar en los tribunales y saludar de mano a cualquiera que entre. Por este motivo, entonces, los aliados se han convertido más bien en esclavos del pueblo de Atenas.

19 Además de ello, gracias a sus posesiones en el exterior y a sus cargos públicos en el extranjero, ellos y sus siervos han aprendido, sin darse cuenta, a utilizar el remo. En efecto, es necesario que el hombre que navega a menudo tome el remo, él y su siervo, y que aprenda los términos de la náutica, 20 y se hagan hábiles pilotos gracias a su experiencia en la navegación y a la práctica. Algunos se ejercitaron conduciendo una embarcación; otros, un navío de carga, y otros más de ahí pasaron a las naves de guerra. Muchos son capaces de utilizar los remos tan pronto como suben a un barco, porque se han ejercitado en ello durante toda su vida.

II Su infantería pesada, que es lo que menos parece estar bien en Atenas, así está establecida. Ellos se consideran a sí mismos inferiores que los enemigos y no mejores, pero son más poderosos incluso por tierra que los aliados que pagan el tributo, y consideran que su infantería pesada es suficiente si son superiores a los aliados. 2 Además, en parte también por buena suerte ellos se encuentran en esta situación. A quienes son dominados por tierra les es posible concentrarse de ciudades pequeñas en un solo lugar, y combatir unidos, pero a quienes son dominados por mar, todos los isleños, no les es posible congregar en un solo lugar sus ciudades, pues el mar está de por medio, y quienes dominan son dueños del mar; pero si fuera posible a los isleños reunirse en secreto en una sola isla, se verían reducidos por hambre. 3 Y de las pocas ciudades de tierra firme dominadas por Atenas, las grandes son dominadas por el terror, y las pequeñas mucho por necesidad, pues no existe ninguna ciudad que no necesite importar o exportar algo. Esto entonces no lo podrá hacer si no es sumisa con los dueños del mar. 4 Además, a quienes dominan por mar les es posible hacer lo que sólo a veces es posible a quienes dominan por tierra: devastar el territorio de los más poderosos, pues les es posible costear donde no haya ningún enemigo o donde haya pocos, y si éstos atacan, embarcarse y zarpar, y al hacer esto tiene menos dificultades que quien viene en auxilio a pie. 5 Asimismo, a quienes dominan por mar les es posible alejarse de su territorio la distancia que quieran navegar; en cambio, a quienes dominan por tierra no les es posible alejarse del suyo durante una jornada de muchos días, pues las marchas son lentas, y no es posible que tenga comida quien va a pie por muchos días, y quien va a pie necesita tener amistad o vencer en combate, mientras que quien navega puede desembarcar en aquella parte de la tierra donde él sea más fuerte y, donde no lo sea, no desembarcar y seguirse de largo hasta llegar a un territorio amigo o a lugares menos fuertes que él. 6 Además, las plagas de las cosechas que provienen de Zeus, los más fuertes por tierra las soportan con dificultad; en cambio, los más fuertes por mar, fácilmente, pues no toda la tierra se enferma al mismo tiempo, de modo que de la parte fértil llegan [los productos] a quienes dominan por mar.

7 Y si es necesario acordarse también de las cosas menos importantes, gracias a su dominio del mar, en primer lugar, han encontrado [otros] tipos de platillos al entrar en mutuo contacto [con gente diversa], por el hecho de que lo bueno que hay en Sicilia, Italia, Chipre, Egipto, Lidia, el Ponto o el Peloponeso, o en alguna otra región, todo esto se encuentra reunido en un solo lugar, gracias a su dominio del mar. 8 En seguida, como escuchan todo tipo de lenguas, han tomado una cosa de una y otra cosa de otra, y mientras que los griegos prefieren usar dialecto, modo de vida y vestimenta propios, los atenienses, una mezcla que proviene de todos los griegos y bárbaros.

9 Y en cuanto a sacrificios, templos, festividades y santuarios, como el pueblo se da cuenta de que no es posible a ningún pobre ofrecer sacrificios, celebrar banquetes, poseer templos y administrar una ciudad bella y grande, ha encontrado el modo de tener estas cosas. Así pues, la ciudad realiza muchos sacrificios a expensas públicas, y es el pueblo el que disfruta los banquetes y el que se reparte [las porciones] de los animales sacrificados. 10 En cuanto a gimnasios, baños y vestidores, unos cuantos ricos los tienen en propiedad, pero el pueblo se construye él mismo para su uso propio muchas palestras, vestidores y baños, y de todo esto goza el populacho más que los pocos y los afortunados.

11 En cuanto a la riqueza, ellos son los únicos que pueden obtenerla de los griegos y de los bárbaros, pues si una ciudad es rica en madera para la construcción de naves, ¿dónde la venderá si no persuade a los dueños del mar? ¿Y qué sucede si una ciudad es rica en hierro, bronce o lino? ¿Dónde los venderá si no persuade al dueño del mar? Pues bien, precisamente gracias a esos materiales tengo mis naves: de una [ciudad] obtengo la madera; de otra, el hierro; de otra, el bronce; de otra, el lino, y de otra, la cera. 12 Además de esto, no [le] permitirán exportar a otro lugar [con] quienes son nuestros rivales, so pena de no navegar por el mar. Pero yo, sin hacer nada, tengo todos los productos de la tierra por vía marítima, mientras que ninguna otra ciudad posee dos de esos productos: en una misma ciudad no hay madera y lino, sino que, donde hay mucho lino, la región es llena y sin madera. Ni bronce ni hierro provienen de la misma ciudad, ni dos o tres de los demás productos los hay en una sola ciudad, sino que en una hay otro y en la otra, otro.

13 Y todavía, además de lo anterior, junto a cualquier parte de la tierra firme hay un promontorio saliente o una isla enfrente o un estrecho, de modo que es posible a los dueños del mar fondear ahí y hacer incursiones contra los habitantes de tierra firme.

14 Sin embargo, de una cosa carecen: si los atenienses habitaran una isla y fueran dueños del mar, podrían causar daño, si lo quisieran, sin sufrir nada mientras dominaran el mar, sin que su propia región fuera devastada ni invadida por los enemigos. Ahora los agricultores y los atenienses ricos buscan más congraciarse con los enemigos, mientras que el pueblo, sabiendo que no quemarán ni devastarán nada de lo suyo, vive sin miedo y no busca congraciarse con ellos. 15 Además de esto, también de otro temor se verían libres si habitaran una isla: jamás sería traicionada la ciudad por unos pocos, ni las puertas serían abiertas, ni los enemigos podrían irrumpir, pues ¿cómo podría en absoluto sublevarse contra la democracia si habitaran una isla? Tampoco podrían en absoluto sublevarse contra la democracia si habitaran una isla, pues si ahora se sublevasen, se sublevarían con la esperanza de que los enemigos pudieran ser introducidos por tierra. Pero si habitaran una isla, también esto los tendría sin temor. 16 Entonces, puesto que desde el inicio no les cupo en suerte habitar una isla, ahora hacen lo siguiente: ponen al reparo sus bienes en las islas, confiando en su dominio del mar, y ven con indiferencia que la región de Ática sea devastada, pues saben que, si se compadecieran de ella, se verían privados de otros bienes mayores.

17 Más aún, es necesario que las ciudades con régimen oligárquico mantengan alianzas y los juramentos, y si no se mantienen en sus acuerdos, o alguien te injuria [están a la vista] los nombres de los pocos que lo suscribieron. En cambio, los que el pueblo suscribe, le es posible echar la responsabilidad a uno solo, a quien presenta la iniciativa o a quien la pone a votación, y negarlo a los demás diciendo: “Yo no estaba presente”, y “a mí eso no me gusta”. Ellos se enteran de las decisiones en el pleno de la asamblea. Y si decide que los acuerdos no existan, han encontrado mil pretextos para no hacer lo que no quieren. Y si de las resoluciones que el pueblo tomó resulta un mal, el pueblo responsabiliza a unos pocos hombres del daño por la hostilidad de ellos en contra de él; pero si resulta en un bien, se adjudica el mérito a sí mismo.

18 A su vez, no permiten que se ridiculice al pueblo en la comedia ni que se hable mal de él, a fin de no escuchar críticas, pero sí lo piden contra los particulares, si alguno quiere hacerlo, porque saben bien que, por regla general, quien es ridiculizado no es uno del pueblo o de la multitud, sino un rico, un noble o un ciudadano poderoso, y que pocos pobres y partidarios de la democracia son ridiculizados, y que ni siquiera éstos lo serían si no fuera por su activismo y porque buscan contar más que el pueblo. De modo que tampoco les molesta que tales personas sean ridiculizadas.

19 Pues bien, por mi parte afirmo que el pueblo de Atenas sabe cuáles ciudadanos son los pudientes y quiénes son los miserables, y, porque lo sabe, estima a quienes le son favorables y útiles, aunque sean miserables, mientras que a los pudientes los odia más, pues no consideran que la virtud de aquellos se dé en su propio beneficio, sino para su mal. Contrariamente a lo anterior, algunos que pertenecen innegablemente al pueblo, no son demócratas por naturaleza. 20 La democracia yo al primo pueblo se la justifico, pues el actuar en beneficio propio es del todo justificable. Pero quien, sin pertenecer al pueblo, prefirió hacer política en una ciudad democrática más que en una oligárquica, es porque se dispuso a delinquir y porque consideró que al que es malo le es más fácil pasar desapercibido en una ciudad democrática que en una oligárquica.

III Así que, en cuanto a la constitución de los atenienses no apruebo su forma de gobierno. Pero, una vez que ellos decidieron gobernarse bajo un régimen democrático, me parece que mantienen bien su democracia al utilizar la forma que yo acabo de exponer.

Además, veo que algunos hacen a los atenienses también este reproche: que  a veces allí no pueden el consejo ni la asamblea atender los asuntos de una persona, aunque haya esperado un año entero. Y esto sucede en Atenas no por otra razón sino por la cantidad de asuntos, y no es posible atenderlos todos y despacharlos. 2 En efecto, ¿cómo podrían hacerlo aquellos que deben, en primer lugar, celebrar tantas festividades como ninguna otra ciudad griega (durante las cuales es poco menos que imposible atender los asuntos públicos), y que, además, deben juzgar tantos casos  privados y públicos y rendiciones de cuentas que no resolverían ni todos los hombres juntos; y quienes deben deliberar en el consejo sobre muchos asuntos de la guerra, muchos de ingresos del erario, muchos de la actividad legislativa, muchos de los problemas cotidianos de la ciudad, y muchos también de los aliados, y quienes deben recibir el tributo y atender astilleros y templos? ¿Acaso hay algo de extraño que, con tantos asuntos encima, no sean capaces de atender a todas las personas? 3 Pero algunos dicen: “si alguien se dirige con dinero al consejo o a la asamblea es atendido”. Yo con éstos estaría de acuerdo en que muchos conflictos se resuelven con dinero en Atenas, y aún más se resolverían si fueran más personas las que dieran dinero. Sin embargo, bien sé que la ciudad no está en grado de atender a todos los solicitantes, por mucho oro y plata que se les diera [a los consejeros y asambleístas].

4 También se debe solucionar controversias en caso de que alguien no repare su nave o edifique en terrenos comunales, y se debe, además de ello, dirimir anualmente los conflictos de los coregos [electos] para las Dionisias, las Targelias, las Panateneas y las Hefesteas. [Como] cada año son nombrados cuatrocientos trierarcas, se deben dirimir las controversias anuales de quienes decidan [presentarlas]. Además de lo anterior, examinar a los aspirantes a los cargos y solucionar los conflictos, hacer la inspección de los huérfanos y solucionar los conflictos, hacer la inspección de los huérfanos y nombrar a los guardias de prisioneros. 5 Pues bien, todo esto se hace cada año. De vez en cuando se deben solucionar conflictos del ejército y cualquier otro delito imprevisto que pueda darse, en caso de que algunos cometan un ultraje inusitado o actos de impiedad. Muchas cosas más dejo de lado, pero lo más importante queda dicho, a excepción del establecimiento del tributo, lo cual sucede normalmente cada cuatro años. 6 Continuemos, pues. Es necesario pensar que no se deben solucionar todos estos conflictos. Que alguien [me] diga entonces qué asunto no es necesario dirimir ahí. En cambio, si se debe estar de acuerdo en que es necesario resolver todos los conflictos, pues fuerza [se debe hacer] durante el año, pues ni siquiera ahora que juzgan durante todo un año están en situación de poner freno a los delincuentes a causa del gran número de hombres [involucrados]. 7 Continuemos. Se dirá que es necesario juzgar, pero que haya menos jueces. Entonces, si no se disminuye el número de los tribunales, por fuerza habrá pocos en cada tribunal, de modo que también será más fácil confabularse con pocos jueces y corromperlos a todos para que juzguen con mucha menos justicia. 8 Además de esto, es necesario considerar que los atenienses también deben celebrar festividades, durante las cuales no es posible realizar procesos. Y celebran el doble de fiestas que los demás, pero yo supongo que [sería lo mismo aunque] celebraban igual número de fiestas que la ciudad que realiza muy pocas.

Pues bien, estando así las cosas, afirmo que en Atenas no es posible que los asuntos políticos sean diferentes de como son actualmente, excepto por la posibilidad de quitar o agregar cosas mínimas, pero no es posible cambiar mucho sin quitarle algo a la democracia. 9 En efecto, para mejorar el sistema político es posible encontrar muchos medios, sin embargo, no es fácil conservar una democracia y encontrar un medio suficiente para que ellos mejoren su régimen político, excepto – como poco antes dije- agregando o quitando cosas mínimas.

10 Me parece que los atenienses tampoco deciden correctamente cuando apoyan a los peores en las ciudades en guerra civil. Pero ellos lo hacen con buen juicio, pues si apoyaran a los mejores, no lo harían por quienes tienen sus mismas ideas, puesto que en ninguna ciudad lo mejor es favorable al pueblo, sino que lo peor en cualquier ciudad es favorable al pueblo. En efecto, los semejantes son favorables a sus semejantes. Por esto, pues, los atenienses deciden lo que a ellos mismos conviene. 11 Siempre que decidieron apoyar a los mejores, no tuvieron éxito […], sino que al poco tiempo el pueblo de Beocia cayó en esclavitud; y cuando apoyaron a los mejores en Mileto, al poco tiempo éstos se rebelaron y terminaron con el pueblo; y cuando apoyaron a los lacedemonios y no a los mesenios, al poco tiempo los lacedemonios sometieron a los mesenios e iniciaron la guerra contra los atenienses.

12 Se podría objetar entonces que nadie ha sido injustamente privado de sus derechos civiles en Atenas. Yo afirmo que hay algunos que sí han sido injustamente privados de sus derechos, pero éstos son pocos, y no se necesita de pocos que conspiren contra la democracia de Atenas. Por esto sucede que los hombres que justamente han sido privados de sus derechos no se preocupen de nada, sino quienes lo han sido injustamente. 13 ¿Cómo se podría pensar que la mayoría ha sido privada injustamente de sus derechos civiles en Atenas, donde el pueblo es el que ejerce las magistraturas? Por no gobernar justamente ni decir ni hacer lo que es justo es por lo que hay ciudadanos privados de sus derechos en Atenas. Si se examina lo anterior es necesario renunciar a la idea de que los privados de sus derechos civiles signifiquen un peligro en Atenas.

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